REFLEXIÓNES SOBRE LAS TIC
En poco más de veinte años las tecnologías digitales se han convertido en omnipresentes en nuestra vida cotidiana, laboral y de ocio de un modo tan radical y profundo que podemos afirmar que el ecosistema mediático y comunicativo en el que vivimos es notoriamente distinto del que fue característico en el último cuarto del siglo XX. En este breve intervalo de tiempo hemos pasado de un modelo social donde los medios de comunicación de masas (el cine, la televisión, la prensa, …) eran hegemónicos y controlaban los discursos informativos que llegaban a todos los ciudadanos a otro modelo de producción y difusión de la información caracterizado por la multivariedad de procesos comunicativos personalizados mediante herramientas como Internet, PDA, email, telefonía móvil, GPS, MP3, Web 2.0, televisión digital, realidad aumentada, ebooks, Internet de las cosas … las cuales no tienen ni siquiera una década de existencia.
De forma paralela estamos asistiendo a un creciente desarrollo de experiencias pedagógicas, apoyadas en mayor o menor medida, en los recursos de Internet (WWW, e-mail, foros, chat, videoconferencia, blogs, wikis, redes sociales, etc.) que abarcan desde la utilización de estos recursos telemáticos en los contextos de un aula ordinaria hasta acciones formativas completamente desarrolladas a distancia mediadas a través de redes telemáticas de ordenadores. En el ámbito escolar, en la enseñanza universitaria, en la educación a distancia, en la formación ocupacional o en la educación de adultos empieza a ser habitual encontrar experiencias educativas apoyadas en la utilización de campus virtuales, de plataformas de teleformación, de cursos on line, de pizarras interactivas o de materiales didácticos multimedia. Y es previsible que las mismas no sólo se consoliden, sino que se expandan con mayor fuerza y alcancen una presencia que todavía no podemos prever con certeza. Estas tecnologías ya han penetrado en el sistema educativo y es indudable que ya no lo abandonarán.
Las experiencias que obtenemos de la realidad empírica tienden a solaparse y mezclarse con las experiencias que obtenemos en los espacios virtuales o ciberespacios. Por ello los ciudadanos del siglo XXI de las sociedades avanzadas y de cultura urbana vivimos simultáneamente en dos escenarios para la interacción social y cultural. El representado por nuestra realidad material, física y sensorial, y el escenario de las experiencias virtuales proporcionado por las variadas y múltiples tecnologías digitales que nos rodean (Internet, telefonía móvil, videojuegos, DVDs, Televisión digital, etc.). En este sentido, las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) han alcanzado tal grado de penetración y omnipresencia en nuestra vida que sin ellas carecemos de identidad y presencia social.
Por esta razón las TIC no sólo hemos de definirlas como herramientas o artefactos a través de los cuáles ejecutamos distintas tareas o acciones como puede ser buscar información, redactar un texto, almacenar datos, elaborar una presentación multimedia, oír música o ver una película, sino también como un espacio para la comunicación e interacción con otros individuos y grupos sociales. Las TIC son, en este sentido, uno de los principales escenarios de la socialización de un sujeto del siglo XXI.
La tecnología en general, pero específicamente la tecnología digital para la información y comunicación, así como la cultura que le rodea, no está al alcance de todos. No se ha democratizado en el sentido de ser accesible para todos los individuos, lo cual provoca que la sociedad se divida entre grupos e individuos “conectados” y partícipes de los beneficios de la tecnología y aquellos otros colectivos sociales excluidos del avance y progreso de la sociedad informacional. Esta exclusión e incapacidad de acceso a la tecnología y cultura digital está condicionada tanto por factores de naturaleza socioeconómica como cultural y educativa. Este tipo específico de exclusión es un fenómeno que suele recibir el nombre de “brecha o división digital”, y que está estrechamente vinculado con un fenómeno educativo de primer orden como es el del analfabetismo. ¿Es imaginable el desarrollo comunitario de las sociedades urbanas sin el uso de las tecnologías digitales? ¿Es posible la participación democrática sin que exista un acceso igualitario a la tecnología por parte de la inmensa mayoría de los ciudadanos? ¿Qué conocimientos y valores debieran estar vinculados con el uso de las tecnologías?
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11/16/2014 09:41:00 p. m.
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